Hechos, anécdotas y detalles curiosos de la historia de la telefonía en México

En 130 años de historia de la Telefonía se fueron dando algunos hechos y detalles curiosos, algunos de los cuales contribuyeron al desarrollo de la comunicación, otros reflejaron un estilo, y algunos simplemente se registraron como anécdotas o momentos chuscos.


Impulso al empleo femenil, por un detalle insignificante

En los inicios de la historia de las telecomunicaciones los protagonistas fueron por lo general varones: ingenieros, técnicos, gerentes, planificadores de las redes, políticos, fabricantes de los aparatos, inventores y los difusores del telégrafo y del teléfono. Sin embargo, gracias a un detalle insignificante, la participación de la mujer, como telefonista, en ese mundo de trabajo, se remonta a la misma época de la implantación y primera difusión del teléfono.

Resulta que los aparatos telefónicos estaban conectados a la central telefónica por un hilo; el aparato tenía una manivela que el abonado hacía girar para llamar al operador telefónico a la central, quien entonces hacía la conexión. Al terminar la llamada, el abonado giraba la manivela en sentido contrario y el operador recibía la señal de desconectar. Con el aumento del número de abonados fue necesario dividir las centrales por sectores geográficos y, consecuentemente, aumentar el número de centrales, de manivelas y de operadores.

El trabajo de operador de la central A consistía ahora en recibir la llamada del abonado, y pedirle que aguardara hasta que la otra persona respondiera. El operador A conectaba, rotando la manivela, con la central B y pedía al respectivo operador B que lo conectara, (también mediante la manivela), con la persona a quien se destinaba la llamada.

La empresa, que al principio contrató, de preferencia, a adolescentes varones como operadores, fue descubriendo que, debido a la rudeza natural de los muchachos, tanto al usar la manivela, como en el trato al cliente, las mujeres eran más aptas para el desempeño de dicha tarea, con lo cual se fue generalizando el oficio de operadora o telefonista. Este hecho también fue un importante detonante de la incorporación de la mujer en el ámbito laboral, general, de la época.

Predominó lo útil sobre lo costoso...

En la Ciudad de México, la telefonía se fue difundiendo en los sectores que podían adquirirla: filiales extranjeras de bancos, empresas, personajes pertenecientes a la elite de poder económico o político del régimen porfiriano, en tanto que la mayoría de la población la consideraba poco funcional y demasiado costosa.

No obstante, ya en el 1888, el crecimiento telefónico en la capital del país obligaba a que se publicara el primer directorio telefónico, con 800 suscriptores de la Compañía Telefónica Mexicana.

Paulatinamente se fue introduciendo la posibilidad de dar nuevos servicios a través del teléfono. Por ejemplo, en 1899 se implantó un servicio para supervisar veladores, los cuales se debían reportar a la central telefónica para que las operadoras registraran su llamado. Otro, consistió en ofrecer a la venta un teléfono extra, de extensión.

La ciudadanía también empezó a exigir, a través de la prensa, que se instalara un teléfono entre la Inspección General, las demás inspecciones de Policía y el Cuartel de Bomberos, para que, en caso de incendio, los bomberos acudieran con mayor rapidez. El servicio público ganaría mucho, no obstante el alto costo del aparato.

El libro, Historia de la Telefonía en México, 1878 - 1991?, relata una anécdota en la que se revela el papel que ya tenía el teléfono, no como principal pero sí como uno de los más funcionales para comunicar la toma de decisiones políticas. En efecto, durante la decena trágica, febrero 1913, se informó a Madero, por teléfono, que el general Bernardo Reyes se dirigía con sus tropas a tomar el Palacio Nacional con la intención de desconocer públicamente al gobierno.

Durante esos días las compañías telefónicas suspendieron casi por entero sus actividades, aunque el servicio se mantuvo en las oficinas de Palacio Nacional, el Castillo de Chapultepec, la Cruz Roja, la Cruz Blanca, y en casa de algunos particulares. Con el objeto de regularizar la prestación del servicio, la compañía Ericsson convocó a sus trabajadores a que asistieran a laborar. Éstos permanecieron en las instalaciones de la empresa casi sin provisiones, hasta que, poco a poco, siempre escoltados, se fueron retirando a sus casas. El servicio se interrumpió al fin, más que por voluntad de los trabajadores, por la falta de energía eléctrica, que se interrumpió cuando un proyectil dañó las instalaciones. El 22 de febrero, a las cinco de la tarde, un ciudadano británico que se dedicaba al arriendo de automóviles, recibió un mensaje telefónico del señor Ignacio de la Torre, que era yerno del general Porfirio Díaz. El mensaje decía que enviara cuanto antes un carro grande a su casa. La orden fue cumplida, siendo el carro conducido por un chofer mexicano. Tras una larga espera, se le indicó que se dirigiera a Palacio Nacional, y a las 11:00 p.m., Madero y Pino Suárez fueron sacados y subidos al automóvil, que fue escoltado por otro vehículo en el cual iba una guardia de rurales bajo el mando de un tal mayor Cárdenas, quien minutos después los asesinaría.

Los Boletines para abonados

La única forma que las empresas telefónicas tenían para simplificar su comunicación con el usuario era a través de boletines con instrucciones a los abonados para el buen uso del servicio telefónico:

* Peligro: Durante lluvias tempestuosas o tormentas eléctricas, no use el teléfono.

* No llame por segunda vez a la central sin haber esperado un tiempo razonable (30 segundos). Todas las llamadas se contestan por turno, y a usted no siempre le toca el próximo.

* Informe a la operadora si no va a estar junto a su teléfono, y por cuanto tiempo, para que ella lo haga saber a quienes quieran comunicación con usted.

Los Burros de mi compadre

No obstante los adelantos técnicos que se registraban en la década de los 30, continuaban existiendo anomalías en el servicio, como lo ilustra el caso ocurrido en Zamora, Michoacán, protagonizado por el ex presidente Lázaro Cárdenas.

Llegó a la central de teléfonos el general Lázaro Cárdenas y dirigiéndose a la operadora que atendía casetas le dijo: -Buenos días, señorita, pedí una conferencia a Uruapan desde el teléfono 356, pero como se ha tardado tanto yo creo que mejor la cancela, pues ya me encontré a un compadre que va a entregar unos burros a Uruapan, y le pedí que llevara el mensaje; ¿usted cree que llegue antes de que ustedes me puedan comunicar? La operadora, sin inmutarse, le respondió: -No, don Lázaro, lo mejor es que le diga usted a su compadre que le venda algunos burros a la compañía de teléfonos, pues la carretera que mandó usted hacer a Uruapan está tan deteriorada que solamente en burro se puede transitar, y por eso cada vez que hay una falla en las líneas se tarda mucho en llegar la camioneta. El general Cárdenas reía estrepitosamente y, aunque parezca increíble, a la semana siguiente arreglaron la carretera.

Septiembre de 1985

Con el sismo de Septiembre de 1985, que repercutió de lleno en la Ciudad de México, se quedó sin comunicación la metrópoli más grande del mundo. Se vinieron abajo las Centrales de las calles de Victoria y de San Juan, y quedaron dañadas 1,060 mesas de operadoras de larga distancia nacional e internacional y 14,500 líneas locales.

El derrumbe del edificio de Victoria tuvo gran repercusión debido a que ahí estaban instaladas todas las centrales de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Se dañaron las troncales subterráneas que conectaban a las centrales, por lo que hubo que trabajar arduamente para detectar los puntos dañados.

En la Central de San Juan se afectaron los servicios especiales y los de larga distancia: el equipo de radio múltiplex se destruyó totalmente.

En total quedaron dañados 26 edificios y 13 centrales. Los trabajadores continuaron su labor incluso sin goce de sueldo. El servicio público de telefonía sería gratuito al menos por dos años más.

Cuatro mil telefonistas se quedaron sin trabajo, se suspendieron los servicios especiales del 01 al 09, y se canceló la comunicación con varios estados del interior de la República.

Teléfonos para zurdos

En los años veinte se comenzó a comercializar un teléfono de magneto, cuyo origen era danés, y que traía una manivela en cada costado de la caja, una para zurdos y la otra para diestros. Lo cual también facilitaba el trabajo en una oficina cuando dos escritorios, uno frente al otro, compartían el mismo aparato.

En la actualidad y dado el aumento de personas zurdas en el mundo, hay fabricantes de teléfonos móviles que han pensado en satisfacer las necesidades de dichos usuarios. Bence Bogar, por ejemplo ha diseñado un modelo ergonómico para zurdos: el Sony Ericsson PXi. de 3.3 pulgadas de ancho, con pantalla táctil, altavoces estéreo y 5 megapíxeles en cámara Cybershot, capacidad de almacenar 2 tarjetas de memoria para quienes deseen ampliarla hasta en 8 Gb.

También puede ser utilizado fácilmente por diestros, con sólo rotar automáticamente la pantalla. Está optimizado para usarse con los dedos o con un lápiz.

LOCATEL al Servicio del Público

En 1978, el entonces Fondo Nacional para Actividades Sociales (FONAPAS) incluyó entre sus proyectos, la creación de un Centro de Información ciudadana para proporcionar apoyo en la localización de personas. Surge así LOCATEL (Dirección General de Servicio Público de Localización Telefónica).

Comienza a operar, el 1 de Enero de 1979, para atender servicios relacionados con personas extraviadas, vehículos desaparecidos, robados o abandonados. Nace como Asociación Civil con personalidad jurídica propia. En 1984 se integra a la Secretaría de Desarrollo Social, como órgano desconcentrado, y sigue proporcionando, por teléfono público, además de la información, orientación y apoyo de antes, nuevos servicios de asistencia médica, legal y psicológica a la población en General, del Distrito Federal.

A partir del 2007 se incorpora como Unidad Administrativa del Gobierno del Distrito Federal.

Sabías queâEUR¦

Para probar que una línea telefónica nueva cumpliera con la calidad establecida, uno de los técnicos tomaba el aparato en un extremo, y el otro en la central. Entonces, se enlazaban y decían: ¿Bueno?... ¿bueno?..., ¿está buena la línea? De esta manera, al pasar del tiempo los usuarios fueron adoptando la costumbre de también decir ¿Bueno? al responder al teléfono. La expresión permanece hasta el presente. México es el único país en el que se contesta así; en el resto del mundo se utilizan normalmente otros saludos.

Sabías que...

Por la década de los cincuenta, los teléfonos públicos eran de alcancía. El usuario depositaba por la ranura, un veinte (moneda de veinte centavos) ,y sólo hasta que caía el veinte se oía señal de línea, y se podía marcar el número. De este hecho cotidiano surge al parecer la expresión popular "ya le cayó el veinte", para indicar, que finalmente alguien captó algo que antes no entendía.